
Una vez llegó a la carpintería del señor Manuel el Botinero un hombre del campo a encargarle que le hiciera una puerta para el cortijo. Le especificó que debía tener dos gateras,* una grande, para los gatos grandes, y otra, más pequeña, para los gatos más pequeños.
Entonces el señor Manuel, extrañado, le preguntó: ¿Y no te haría el igual avío sólo la gatera grande, ya que por ahí pueden pasar lo mismo los gatos grandes que los chicos?
- Antiguamente, casi todas las puertas tenían gateras para que los gatos pudieran entrar y cazar ratones, que había muchos.